Tag Archives: Euskal Herria

Entre Culturas

En memoria de Alberto Alday Garay

Durante décadas algunos académicos y políticos consideraron inevitable, e incluso deseable, la asimilación gradual y linear de inmigrantes en las sociedades de acogida. Los efectos sociales del fenómeno migratorio eran vistos como negativos, al entender que se producía una alteración del tejido social, lo que en su opinión conllevaba una pérdida de la cohesión social y una fuente permanente de conflictos por desencuentros culturales. Por ejemplo, en Estados Unidos, bajo el paradigma del “melting pot” los inmigrantes estaban “condenados” a “mezclarse” con el resto de la sociedad en búsqueda de una mayor homogeneidad, cohesión social e identidad nacional común a todos. La asimilación fue entendida en términos de “matrimonios mixtos” (entre inmigrantes y la población de la sociedad de acogida), de incremento de relaciones personales, culturales, sociales y laborales entre la población inmigrante y la local, y desde la pérdida de rasgos identitarios de la población inmigrante y sus descendientes tales como la lengua o la religión.

Sin embargo, las teorías que auspiciaban el éxito del “melting point” fueron desmontadas una a una con el paso del tiempo. Es decir, la asimilación no era una línea recta que llevara a los inmigrantes a su aculturación total, a su absorción por el resto de la sociedad, conllevando la pérdida de la identidad de sus países de origen. De igual manera, los descendientes de poblaciones inmigrantes tampoco estaban más asimilados necesariamente que sus predecesores. La asimilación no era irreversible o inevitable. Aun más, las consecuencias sociales del fenómeno migratorio en la sociedad de acogida empezaron a entenderse como positivas en términos de revitalización demográfica y económica, integración social e intercambio cultural.

En Euskadi, aproximadamente unas 145.000 personas (6.6% del total de la población) tienen nacionalidad extranjera mientras otras 35.000 personas de origen extranjero habrían adquirido la nacionalidad española. Nuestros nuevos vecinos “inmigrantes”—caracterizados por su gran diversidad geográfica, cultural, religiosa, lingüística y étnica—se unen a aquellos otros que ya tiempo atrás abandonaron sus hogares con el objetivo de reiniciar una nueva vida. Todos ellos, incluyendo a nuestros propios emigrantes, han conformado una Euskadi de diásporas—una extensa y densa red de interconexiones transnacionales. En este contexto, la Asociación Retbask_Arreba (Asociación de Retornados/as Vascos/as, Descendientes de Vascos/as y familiares) ha sido recientemente constituida con el objetivo de “dar cabida y respuestas a los emigrantes vascos/as de retorno, así como a su descendencia y familiares…”Buscamos acercar”, según comentan sus impulsores, “la realidad de Euskal Herria a las personas que en algún momento emigraron por diferentes circunstancias y que hoy hacen el camino inverso: ‘el retorno’, siendo ellas mismas quienes lo hacen o sus descendientes y familiares”.

Betto Snay en el Festival Gentes del Mundo, Bilbao, 2010

Ante una sociedad vasca cada vez más compleja y diversa, y teniendo en cuenta las asimetrías socio-económicas y de poder que existen entre los diferentes individuos y comunidades que la componen ¿qué grado de interculturalidad—entendiendo por interculturalidad la interacción e interrelación activa entre grupos diferenciados por aspectos culturales, religiosos, lingüísticos o étnicos—existe en Euskadi? ¿Cuál es el papel que las asociaciones de inmigrantes (y de retornados) e instituciones representativas de la sociedad vasca pueden desempeñar en los procesos de interculturalidad que, por ejemplo, ayuden a contrarrestar prejuicios y actitudes negativas hacia los inmigrantes y retornados, favorezcan la inclusión socio-económica, política y laboral de los más desfavorecidos, y suavicen las distinciones culturales entre dichos colectivos y la sociedad en la que se integran?

Actuación de la Casa de Asturias de Bilbao, Bilbao, Mayo 2011. Fotografía de P.J. Oiarzabal

(Actuación de la Casa de Asturias de Bilbao, Bilbao, Mayo 2011. Fotografía de P. J. Oiarzabal)

88x31

Euskal Barcelona: Versión Original

“Gastronomía vasca en versión original” es un certificado de origen, identidad y compromiso. Usamos los mejores ingredientes y productores para cocinar de una manera limpia, saludable, respetuosa, y sobre todo, consistente con lo que nuestras abuelas vascas nos enseñaron sobre la comida y la cocina”

(Grupo Sagardi)

En mi última visita a Barcelona, si algo me quedó claro es que la densidad de turistas podría bien superar en ciertas áreas a la de los residentes censados en la Ciudad Condal. A esto le podemos sumar la gran variedad de establecimientos gastronómicos—desde aquellos que provienen de la aldea global de la comida rápida o la de las cocinas internacionales, hasta la cocina tradicional catalana, pasando por el boom de los restaurantes de “tapas” o “pintxos”, entre los que reinan los de “origen vasco”—y, sin ninguna duda, la imagen resultante es espectacularmente rica y amable. Común a todos estos restaurantes de “cocina vasca en miniatura” es su afán por esgrimir el valor de la “autenticidad” como elemento diferenciador de calidad ante una clientela extremadamente variada y cuyo conocimiento de las realidades que se contextualizan en Barcelona, Cataluña o España pueden diferir enormemente entre ellas.

A los ojos contemplativos de los defensores de la heterogeneidad se les antepone la difusión homogeneizadora del turismo de masas, propulsada por una híperglotona industria del marketing, cuyo único objeto es el de hacer negocio ya sea en nombre de la independencia de los Países Catalanes o de la unidad de España. La mirada del turista difumina los contornos de nuestras imágenes nítidas sobre lo que entendemos por identidad y sus símbolos. De hecho, no sorprende que en una misma tienda de “suvenires” se puedan vender una bandera española con la figura del toro de lidia, una “senyera” independentista, o se nos aluda al hecho diferenciador catalán en eslóganes impresos en camisetas y a la vez se nos superponga la imagen de Don Quijote y Sancho pululando por tierras castellanas bajo un sol abrasador. ¿Son dichas imágenes ciertamente antagónicas, incompatibles entre sí? La verdad es que tengo mis dudas.

Don Quijote y Sancho en Barcelona

Don Quijote y Sancho en Barcelona (2011, Pedro J. Oiarzabal)

Ejemplo de todo esto son los dos restaurantes Mikel Etxea, que se definen como “un trozo de Euskadi en el corazón de Barcelona”, o el Restaurante Sukaldari, todos ellos del Grupo AMT con sede en Barcelona, o los dos restaurantes Txapela del Grupo AN, también con sede en Barcelona. En este maremagno culinario destacan  los cuatro restaurantes Sagardi Euskal Taberna del Grupo Sagardi, empresa fundada en 1996, y en cuyo origen se encuentra Sidras Zapiain de Astigarraga. En la actualidad tiene una docena de restaurantes distribuidos por Barcelona, Granollers, Zaragoza, Madrid, Andorra La Vella, y Buenos Aires, y cuenta con cientos de empleados. Las omnipresentes Sagardi Euskal Taberna están, como no, distribuidas estratégicamente por los lugares de Barcelona más transitados por los turistas. Dicho grupo también regenta el Restaurante de la Euskal Etxea Centre Cultural. Fundada en 1979, es una de las mayores asociaciones vascas de la diáspora tanto en término de socios, unos cuatrocientos, como por su gran capacidad de organización de actividades culturales. El debate sobre el concepto de autenticidad, su interpretación, y su presencia o ausencia en las mecas gastronómicas del Euskal pintxo barcelonés, no se contrapone a la profesionalidad de los trabajadores que sustentan estos negocios o a la calidad de sus productos. Los pintxos que pudimos degustar en la Euskal Etxea fueron exquisitos.

Euskal Etxea Barcelona. Pintxo Bar

Euskal Etxea Barcelona. Pintxo Bar (2011, Pedro J. Oiarzabal)

La cocina tradicional—basada en productos de temporada y elaborada con mínimas técnicas culinarias—era un espejo de lo que la tierra y el mar producían y de lo que las personas podían cultivar. Hoy en día, la cocina tradicional se ha convertido en un producto de consumo de la sociedad post-industrial, que tan pronto se publicita en las grandes superficies de los aeropuertos como en los rincones de las ciudades más turísticas del planeta como es Barcelona. Lo que antes era común toma naturaleza de rareza, de especialidad, de originalidad y autenticidad, y cuyo valor es altamente apreciado. Es sinónimo de calidad, de ese valor primigenio anclado en nuestra memoria de lo que nuestras “abuelas” cocinaban. ¿Cómo un turista podría discernir entre la cocina vasca “made in” Donostia-San Sebastián o “made in”  Barcelona sin referencia previa alguna de lo que es la supuesta “autenticidad” de la cocina vasca tradicional, hecha y consumida en Euskal Herria? ¿No es ciertamente la subjetividad del consumidor la que confiere naturaleza de autenticidad a la cocina que saborea?

88x31

Sueños vascos en tierras americanas

Desde mediados del siglo diecinueve a mediados del siglo veinte, los Estados Unidos de América fueron testigos de la llegada de millones y millones de inmigrantes, mayormente de origen europeo. Entre ellos se encontraban miles de vascos procedentes de ambas vertientes de los Pirineos. Se estima que durante ese periodo de tiempo aproximadamente 12 millones de inmigrantes atravesaron Ellis Island, la llamada “puerta a América”, en su llegada al puerto marítimo de Nueva York. Hoy en día, el origen de un tercio del total de la población estadounidense se remonta a aquellos primeros inmigrantes que llegaron al país a través de Ellis Island.

Ellis Island está situada al norte de Liberty Island, donde se encuentra la Estatua de la Libertad (La Libertad Iluminando al Mundo) erigida en 1886, símbolo por excelencia del llamado “sueño americano”. En la base de la Estatua de la Libertad está inscrito el poema “El Nuevo Coloso” de Emma Lazarus. El poema refleja perfectamente el espíritu de aquella América. Describe a la estatua como la “madre de los exiliados”, mientras Estados Unidos es imaginada como “la puerta de oro” de entrada a un nuevo mundo para los recién llegados, lejos de opresiones y pobreza. América ofrecía a todos estos inmigrantes suplir las carencias de sus países de origen. Les ofrecía la posibilidad de libertad en términos religiosos y políticos y de prosperidad económica en términos de una cuasi-ilimitada movilidad social. Muchos vascos al igual que muchos de sus vecinos europeos optaron por emigrar para conseguir una mejor calidad de vida y mayores cuotas de libertad que las dejadas en sus países de origen. Eran los sueños de vascos, italianos, o irlandeses que intentaban hacer realidad en tierras estadounidenses, al igual que previamente habían intentado conseguir, con mayor o menor éxito, en países como Argentina, Uruguay o Chile.

20120712_142805b

(The Martin Hotel, Winnemucca, Nevada. Photo by Pedro J. Oiarzabal)

Algunos de aquellos emigrantes que a base de esfuerzo, sacrificio y trabajo duro pudieron ahorrar el suficiente dinero, optaron por regresar a sus casas después de años de ausencia. ¿Cuándo creéis que todos esos emigrantes consiguieron alcanzar el “sueño americano” o el “sueño vasco en tierras americanas”? ¿Creéis que lo alcanzaron en América o a su regreso a la Euskal Herria añorada?

88x31

El Aberri Eguna de Félix Bilbao Dañobeitia (1917-2010)

Félix Bilbao Dañobeitia, nacido en Zamudio (Bizkaia) en 1917, compartió su vida con Begoña Laita durante más de seis décadas y fueron padres de María Amada, Luis Mari, José Félix, y David, habiendo llegado a disfrutar no sólo de nietos sino también de biznietos.

Félix, gudari en los batallones “Guernica”, “Leandro Carro” y “Amayur” durante la Guerra Civil Española fue hecho prisionero en 1937 y condenado a realizar trabajos forzados durante dos años. Una vez terminada su sentencia regresó a su pueblo natal, pero su particular infierno no había hecho más que comenzar. Félix fue obligado a hacer el servicio militar durante tres años en La Legión del recién instaurado régimen del Generalísimo Francisco Franco, y fue destinado al Norte de África y al sur de la península. En 1944, tras ocho largos años pudo volver definitivamente a Zamudio. Félix continuó apoyando la resistencia nacionalista contra la dictadura franquista hasta 1948, fecha en que toda posibilidad de victoria se desvaneció.

En 1950 la Guerra de Corea había comenzado lo que provocó una demanda creciente de carne para abastecer a la tropa estadounidense que se había involucrado en la defensa de Corea del Sur. Consecuentemente se facilitó la entrada de vascos en Estados Unidos, hasta la fecha muy limitada, para cubrir las necesidades de la industria ovina. Las reformas migratorias impulsadas por el Senador por Nevada Patrick McCarran permitieron un límite de 250 pastores al año, entre ellos la mayoría eran de Bizkaia y Nafarroa. En 1951 Félix decidió emprender una nueva vida y emigró como pastor a Estados Unidos. En 1952, la cuota oficial de inmigrantes se incremento a 750. Pasados cinco años la familia pudo reunirse con Félix en California. Regentaron la famosa pensión vasca Hotel Du Midi durante una década y el restaurante Bilbao’s Basque Corner durante cinco años, ambos situados en el corazón de San Francisco.

Félix Bilbao en el Basque Cultural Center, Marzo 2007 (Pedro J. Oiarzabal)

Félix Bilbao en el Basque Cultural Center, Marzo 2007 (Pedro J. Oiarzabal)

Félix nos dejaba el pasado Sábado Santo, un día de reflexión y oración que prepara a los creyentes cristianos para la celebración de la Vigilia Pascual. La inesperada noticia de su trágico fallecimiento en un accidente de coche me llevó a recordar la última vez que nos vimos en el Basque Cultural Center de la californiana ciudad de South San Francisco unos días antes de mi regreso definitivo a casa. Muy consciente de que en tres años se cumpliría el 80 aniversario del primer Aberri Eguna se encontraba ilusionado por la posibilidad de que tan señalada fecha pudiese ser de nuevo celebrada por todos conjuntamente, nacionalistas y no nacionalistas, dentro y fuera de Euskal Herria. “Nos vemos pronto. Recuerda que el 2012 va a ser una fecha especial y cumpliré 95 años. Hay que celebrarlo”, me dijo. “Aquí hay Republicanos y Demócratas, pero el 4 de Julio, ante todo, son americanos. En Euskadi, debemos anteponer nuestro país a nuestras siglas partidistas, particularmente los nacionalistas. Somos vascos, esto es lo que nos une, aquí y allí. Hay que seguir trabajando…Gora Euskadi Askatuta”.

Félix, Goian Bego!

[Artículos sobre Félix Bilbao en Español y Euskera]

88x31

Orok Bat

Sentado en un café del antiguo barrio de la Morería de Lisboa, uno no llega a imaginar el esplendor del que fuera uno de los centros neurálgicos del mundo occidental durante siglos; puente comercial, lingüístico y cultural entre Europa, África, India, Brasil y el suroeste de Asia. Herencia de todo ello, es que a día de hoy alrededor de unos 223 millones de personas a lo largo del mundo comparten la lengua y cultura portuguesas y una historia colonial y post-colonial común (repleta de luces y sombras), formando la Comunidade dos Países de Língua Portuguesa, fundada en 1996.

Desde que en 1500 Pedro Álvares Cabral llegara a las costas de lo que posteriormente se denomino como Brasil, cientos de miles de personas arribaban a Lisboa con la esperanza de poder embarcar hacia el Nuevo Mundo. La maquinaría de la conquista, colonización, expansión territorial, y explotación comercial (esclavos, azúcar, café, y oro) tomó su propio ritmo al igual que lo hiciese en el caso del Imperio Español.

Tras la invasión de Portugal por parte de Napoleón Bonaparte en 1808, la familia real portuguesa se trasladó a Brasil y otorgó a la colonia el estatus de reino en 1815, haciendo de Río de Janeiro la capital del Imperio Portugués. Era la primera vez en la historia de Europa que una colonia llegó a albergar la capital de su propia metrópoli. A pesar de la derrota de Bonaparte y la restauración de la monarquía en tierra portuguesa, el movimiento independentista que surgió a lo largo de América en el siglo diecinueve, provocó, dentro de las élites brasileñas, un mayor deseo de distanciarse de Portugal para afirmarse como pueblo soberano. El 7 de septiembre de 1822, se proclamó la independencia de Brasil.

Seis décadas más tarde, en 1881, una asociación vasca llamada Euskaldunak Orok Bat fue establecida en Río de Janeiro. Fue la primera asociación vasca, de la que se tiene conocimiento, en la historia de Brasil y del cuasi-finiquitado Imperio Portugués. Unos años antes se habían ya establecido las primeras organizaciones post-coloniales de la diáspora vasca en la región del Río de la Plata (hoy en día, Argentina y Uruguay). En 1876, la asociación Laurak Bat fue creada en Montevideo y en 1877, La Sociedad Vasco-Española Laurac Bat (conocida posteriormente como Laurak Bat) fue fundada en Buenos Aires. De manera coincidente, a miles de kilómetros de distancia, las comunidades vascas de Matanzas, Cuba, y Manila, Filipinas, todavía bajo control político y militar español, se organizaron formalmente en 1868 y alrededor de la década de 1880, respectivamente.

Tal y como vemos, las diásporas son retazos del devenir de la propia historia, hijas de un hogar abandonado, que se aleja en el tiempo y en la distancia física pero que se ancla en la memoria de individuos y comunidades que la componen. Sus esfuerzos por continuar siendo una parte integral tanto del país de origen como el de acogida y no verse relegados al ostracismo del olvido y de la asimilación, es una lucha continua de titanes contra el tiempo. Hoy en día el único vestigio asociativo vasco en Brasil es Eusko Alkartasuna, el cual fue fundado en 1959 en la ciudad de São Paolo. Muy posiblemente el espíritu de unidad y solidaridad que dio lugar al Euskaldunak Orok Bat, “Todos los Vascos en Uno”, continúa, hoy en día, en vigor en la asociación Eusko Alkartsauna.

Poco se sabe del Euskaldunak Orok Bat y de los individuos que la albergaron y fomentaron, los motivos que les hicieron emigrar a Brasil, de las actividades que llevaron a cabo, y del por qué de su desvanecimiento en el tiempo. Sin ninguna duda es todo un reto para la historiografía. Un mayor número de estudios sobre la emigración vasca a Brasil, antes y después de su independencia, son hoy más que nunca necesarios. Adentrarse en la historia de la diáspora vasca, y particularmente de sus comunidades emigrantes minoritarias, es una de las mejores maneras de conocer nuestro presente como país. Tras siglos de emigración en búsqueda de un mundo mejor, Euskal Herria se ha convertido por primera vez en un país de acogida de inmigrantes de origen no europeo. Qué mejor forma de celebrar la llegada de nuevas gentes que ofrecerles la historia de nuestros conciudadanos por el mundo. Una nueva historia común, hecha por todos. Orok Bat!

88x31

Una nueva CEVA para el siglo XXI

Durante la celebración del Congreso Mundial Vasco de 1956 en Paris, delegados de FEVA, de la entonces federación vasca de Chile, de los centros vascos Euskal Erria de Montevideo y de Caracas establecieron, siguiendo los estatutos de FEVA, una confederación pan-americana de asociaciones vascas a la que llamaron Confederación de Entidades Vascas de América (CEVA). Su primer congreso se realizó en Buenos Aires en 1960 y Jesús María de Leizaola, Lehendakari del Gobierno Vasco en el exilio, fue nombrado presidente de honor del congreso. Hacia 1973, CEVA estaba integrada por asociaciones de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Estados Unidos, México, Uruguay y Venezuela. Bajo la presidencia de Andoni de Astigarraga CEVA se convirtió en uno de los motores institucionales más activos y visibles de la diáspora durante el fin de la dictadura de Francisco Franco y la transición a la democracia. Consecuentemente hizo campaña a favor de la legalización del PNV y del sindicato ELA, la amnistía de los presos políticos vascos y por un estatuto de autonomía que englobase las cuatro provincias vascas del territorio español. Sin embargo, no consiguió establecer una Confederación Mundial de Instituciones Vascas al no poder integrar a las asociaciones vascas de Australia y Filipinas. En la década de los años 80, CEVA fue perdiendo peso y dejó de ser operativa.

feva

Dos décadas más tarde, a petición de FEVA, delegados de Brasil, Canadá, Chile, Cuba, El Salvador, Estados Unidos (NABO), México, Perú, Uruguay y Venezuela se reunieron durante la celebración del Congreso Mundial de las Colectividades Vascas de 2007 para “reactivar” CEVA con el objetivo de estrechar lazos y abrir canales de comunicación entre las diversas comunidades vascas y sus instituciones sin que el contenido político que fundamento CEVA durante años fuese objeto de discusión alguna. En enero de 2009, representantes al más alto nivel de FEVA y NABO se dieron cita en Mar del Plata (Argentina) para estrechar lazos de colaboración entre ambas entidades y a la vez explorar la configuración de una confederación americana. Ambas federaciones decidieron dar luz verde a su constitución si las respectivas juntas directivas así lo ratificaban. En la reunión que NABO mantuvo el pasado 10 de Octubre en Seattle (Washington) los delegados optaron por solicitar más información a FEVA sobre la futura organización en términos de estructura organizativa, financiación y funcionamiento interno antes de decidir sobre la creación de dicha asociación. El siguiente paso se dará durante la Semana Vasca a celebrar a finales de mes en Bahía Blanca (Argentina).

Nos encontramos ante una progresiva institucionalización de la identidad y cultura de la diáspora vasca no solamente a nivel transnacional sino también global y que podría culminar en la reformulación de una nueva confederación intercontinental. Una confederación que ha de estar abierta a todo tipo de sensibilidades, tradiciones políticas y formas de entender la identidad vasca y que ha de constituirse en el coordinador y portavoz de las diferentes comunidades vascas que la constituyen y en un interlocutor eficaz con las instituciones públicas y privadas de Euskal Herria. Es un primer paso que ha de ser ratificado no tanto por las buenas voluntades existentes sino por los hechos y que ha de saber arropar a las decenas de asociaciones vascas del exterior, particularmente del ámbito europeo que en un futuro próximo han de ejercer un mayor peso en la vertebración de la diáspora institucional, al ser este continente el principal destino de la mayoría de los vascos que salen de Euskal Herria hoy en día.

88x31

Handik-Hona: 1959-2009

Este primer fin de semana de Junio marca el cincuenta aniversario del Western Basque Festival, considerado el primer festival vasco sino a nivel nacional al menos a nivel regional en la historia de Estados Unidos. El festival se celebró en la localidad de Sparks del estado de Nevada y atrajo a miles de vascos (y vascas) esparcidos por todo el territorio. Marcó un antes y un después. El éxito de dicho festival revitalizó a las diferentes comunidades vascas del Oeste Americano, plantando una semilla que continua fructificando, sin ninguna duda, hasta el día de hoy. Este resurgimiento por el interés de la identidad y de la cultura no se limitó a la población vasca sino que se extendió al resto de grupos, particularmente de origen europeo. Estos movimientos identitarios buscaban una cierta autenticidad perdida en el pasado y reclamaban por primera vez la identidad de sus antepasados como la suya propia. El modelo de asimilación de emigrantes impulsado por el gobierno americano había fracasado. Se abrieron las puertas al multiculturalismo y se favorecieron políticas que promovían hasta cierto punto las distintas culturas y lenguas de los llamados grupos “étnicos” del país. Se fomento la identidad compuesta (por ejemplo, la identidad vasco-americana) como la nueva forma de ser americano. Asociaciones vascas se multiplicaron a raíz del éxito de aquel “laboratorio” identitario que fue Sparks. Hoy en día, la Federación de Organizaciones Vasco-Americanas (NABO) no solamente integra a casi cuarenta asociaciones vascas de Estados Unidos, sino también a las canadienses de Quebec y Vancouver, siendo la primera federación vasca de este tipo a nivel mundial de carácter transfronterizo.

NABO56753468441

Durante los días 24, 25 y 26 de Julio, la localidad limítrofe con Sparks, Reno (cuna del Centro y Biblioteca de Estudios Vascos, el Consorcio de Estudios Universitarios en el Extranjero, USAC, la Serie del Libro Vasco de la Universidad de Nevada, el grupo de danzas Zenbat Gara, y la asociación Zazpiak Bat) será testigo una vez más de una de las mayores concentraciones de vascas (y vascos) en la historia de Estados Unidos, con el objetivo de conmemorar el cincuenta aniversario de aquella euskal jaia de Sparks, con la mente puesta en las próximas generaciones y en la responsabilidad de continuar renovando la cultura vasca en el país norte americano. Es la gran cita vasca del año en Estados Unidos. En un mundo altamente globalizado, donde impera la noticia triste, gris y apocalíptica sobre el futuro inmediato de nuestras economías y sociedades, es realmente agradable comprobar que lo local y lo minorizado son valores en alza, aunque éstos no se coticen precisamente en Wall Street. No hay apenas distancia física entre las ciudades de Sparks y Reno, sin embargo ha transcurrido medio siglo de grandes esfuerzos, sacrificios, y también de satisfacciones entre ambos eventos. La comunidad vasca en América se encuentra en constante reflexión sobre la forma de afrontar el futuro de su identidad vasca, el mantenimiento de sus tradiciones, y sobre todo la recuperación y fortalecimiento del euskera, especialmente entre los más jóvenes. Reno es cita inigualable en el ámbito cultural de la Euskal Herria exterior. Durante los días 24, 25 y 26 de Julio Reno va a ser la capital de la cultura vasca. No se pierdan esta gran oportunidad y disfruten de este fenomenal aniversario.

88x31