Una nueva CEVA para el siglo XXI

Durante la celebración del Congreso Mundial Vasco de 1956 en Paris, delegados de FEVA, de la entonces federación vasca de Chile, de los centros vascos Euskal Erria de Montevideo y de Caracas establecieron, siguiendo los estatutos de FEVA, una confederación pan-americana de asociaciones vascas a la que llamaron Confederación de Entidades Vascas de América (CEVA). Su primer congreso se realizó en Buenos Aires en 1960 y Jesús María de Leizaola, Lehendakari del Gobierno Vasco en el exilio, fue nombrado presidente de honor del congreso. Hacia 1973, CEVA estaba integrada por asociaciones de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Estados Unidos, México, Uruguay y Venezuela. Bajo la presidencia de Andoni de Astigarraga CEVA se convirtió en uno de los motores institucionales más activos y visibles de la diáspora durante el fin de la dictadura de Francisco Franco y la transición a la democracia. Consecuentemente hizo campaña a favor de la legalización del PNV y del sindicato ELA, la amnistía de los presos políticos vascos y por un estatuto de autonomía que englobase las cuatro provincias vascas del territorio español. Sin embargo, no consiguió establecer una Confederación Mundial de Instituciones Vascas al no poder integrar a las asociaciones vascas de Australia y Filipinas. En la década de los años 80, CEVA fue perdiendo peso y dejó de ser operativa.

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Dos décadas más tarde, a petición de FEVA, delegados de Brasil, Canadá, Chile, Cuba, El Salvador, Estados Unidos (NABO), México, Perú, Uruguay y Venezuela se reunieron durante la celebración del Congreso Mundial de las Colectividades Vascas de 2007 para “reactivar” CEVA con el objetivo de estrechar lazos y abrir canales de comunicación entre las diversas comunidades vascas y sus instituciones sin que el contenido político que fundamento CEVA durante años fuese objeto de discusión alguna. En enero de 2009, representantes al más alto nivel de FEVA y NABO se dieron cita en Mar del Plata (Argentina) para estrechar lazos de colaboración entre ambas entidades y a la vez explorar la configuración de una confederación americana. Ambas federaciones decidieron dar luz verde a su constitución si las respectivas juntas directivas así lo ratificaban. En la reunión que NABO mantuvo el pasado 10 de Octubre en Seattle (Washington) los delegados optaron por solicitar más información a FEVA sobre la futura organización en términos de estructura organizativa, financiación y funcionamiento interno antes de decidir sobre la creación de dicha asociación. El siguiente paso se dará durante la Semana Vasca a celebrar a finales de mes en Bahía Blanca (Argentina).

Nos encontramos ante una progresiva institucionalización de la identidad y cultura de la diáspora vasca no solamente a nivel transnacional sino también global y que podría culminar en la reformulación de una nueva confederación intercontinental. Una confederación que ha de estar abierta a todo tipo de sensibilidades, tradiciones políticas y formas de entender la identidad vasca y que ha de constituirse en el coordinador y portavoz de las diferentes comunidades vascas que la constituyen y en un interlocutor eficaz con las instituciones públicas y privadas de Euskal Herria. Es un primer paso que ha de ser ratificado no tanto por las buenas voluntades existentes sino por los hechos y que ha de saber arropar a las decenas de asociaciones vascas del exterior, particularmente del ámbito europeo que en un futuro próximo han de ejercer un mayor peso en la vertebración de la diáspora institucional, al ser este continente el principal destino de la mayoría de los vascos que salen de Euskal Herria hoy en día.

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One thought on “Una nueva CEVA para el siglo XXI

  1. Pedro J. Oiarzabal

    ¿Crees que sería necesario una confederación de entidades vascas del exterior a nivel global? Si es así ¿Por qué? ¿Cómo debería de ser esa macro-organización que representase con una única voz los intereses de la diáspora vasca?

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